La vecina sensual se deja hacer un tirón de tanga en vivo
La rubia de curvas perfectas y culo prieto lleva días provocándolo con miraditas llenas de morbo cada vez que pasa frente a su ventana, pero hoy no se resiste a la humillación que tanto excita a su vecino morboso. Él la tiene arrinconada contra la pared del pasillo con un tirón de tanga que le levanta el culo redondo hasta dejarle el coño bien expuesto y mojadísimo, mientras le susurra al oído lo puta que se ve con esa tanga de encaje blanco que le aprieta las nalgas. Ella gime y se retuerce cuando le baja el pantalón ajustado para dejarle el culo bien duro y listo para el castigo, sintiendo cómo el tirón le levanta cada vez más el tanga hasta que le roza el clítoris hinchado con cada movimiento. Él le da un azote fuerte en la nalga izquierda que hace temblar todo su cuerpo y le arranca un gritito de dolor mezclado con placer, mientras con la otra mano le agarra el pelo rubio para mantenerla quieta y seguir dándole pequeños tirones que le hacen sacudir el culo de un lado a otro. La tela del tanga se clava en su raja cada vez que él la empuja contra la pared, sintiendo cómo el coño le late y se le empapa más con cada azote, hasta que no puede evitar gemir como una zorra en celo mientras él le ordena que se quede quieta si no quiere que le quite la tanga de un tirón y se la meta en la boca. El tirón le levanta tanto el tanga que le deja las nalgas bien abiertas, mostrando ese coño depilado y brillante que brilla bajo la luz tenue del pasillo, mientras él le da un cachete más fuerte que le hace saltar un hilito de saliva de los labios por la sorpresa. Ella se corre sin poder evitarlo cuando él le mete dos dedos dentro del coño empapado y le frota el clítoris con el tirón, gritando su nombre con voz ronca mientras el orgasmo le recorre el cuerpo de arriba abajo, dejando sus piernas temblorosas y el coño chorreando por todos lados. Él no para ahí y le baja la tanga de un tirón violento, arrancándole un aullido de protesta que se convierte en un gemido cuando le mete la polla dura hasta el fondo sin aviso, empotrándola contra la pared con embestidas brutales que hacen crujir los huesos de sus caderas. La folla como una bestia durante minutos, sintiendo cómo el culo le tiembla con cada embestida y cómo el coño le aprieta la polla como si quisiera tragársela entera, hasta que él se corre dentro de ella con un gruñido animal, llenándole el vientre de leche caliente mientras ella se derrite en sus brazos, exhausta y completamente rendida.