Médica malaya con coño vibrante se excita en revisión
La morena de curvas exuberantes llegó a la consulta con ese minivestido ajustado que apenas le cubría el culo prieto, mordisqueando el labio mientras el doctor le explicaba el procedimiento con voz ronca. Al sentir el vibrador encenderse contra su clítoris peludo se le escapó un gemido agudo que resonó en las paredes de la consulta, sus muslos temblando de anticipación mientras las manos del médico, enfundadas en guantes de látex, le separaban los labios vaginales hinchados. La morocha no pudo evitar arquear la espalda cuando la polla dura y gruesa del doctor se frotó contra su muslo, dejando una mancha de lubricante en la tela del vestido, mientras él le susurraba al oído que se relajara porque la revisión sería 'muy especial'. Entre susurros obscenos y caricias bruscas en las tetas pesadas, ella se dejó caer sobre la camilla, levantando las caderas para ofrecerle el coño empapado que goteaba por los bordes de los labios hinchados. El médico, con manos expertas, le metió los dedos índice y medio hasta los nudillos mientras le lamía el clítoris hinchado, arrancándole gritos roncos que mezclaban dolor y placer cuando él le agarró el culo redondo para impulsarse más profundo. La sala olía a sexo y a cera derretida de las velas aromáticas, el sonido de los cuerpos chocando se confundía con los gemidos ahogados en la garganta de la morena, que no tardó en correrse con espasmos violentos que le sacudieron todo el cuerpo. El doctor, lejos de terminar ahí, le dio la vuelta con rudeza, empotrándole la verga desde atrás mientras le azotaba el culo moreno hasta dejarlo rojo, sus pelotas golpeando contra la carne mojada de su coño. Entre embestidas brutales y lametones en el culo, ella se corrió de nuevo con un chillido, sintiendo cómo el semen caliente le resbalaba por los muslos mientras el médico le mordía el hombro sudoroso, dejando marcas rojas que delataban lo salvaje que había sido el encuentro.