Dandara la morena de Minas folla sin parar con verga
Dandara llegó a la ciudad con ese culo redondo que no pasa desapercibido y esa boca que promete pecados sucios entre dientes apretados. Desde el primer vistazo él supo que iba a perder la cabeza cuando ella se quitó la blusa y le mostró unas tetas naturales que le temblaban al caminar. Con un movimiento rápido la morena lo agarró de la polla y se la puso dura en la mano antes de arrodillarse en el suelo, chupándosela con saliva espesa mientras gemía que quería que la empotrara fuerte contra la pared. Él no necesitó más incentivo: le arrancó el short ajustado para dejarle el coño al descubierto, empapado y listo para recibir cada embestida brutal que le diera desde atrás. Dandara gritó cuando la verga le abrió el coño de par en par, sus tetas botando con cada golpe que le metía hasta el fondo, sintiendo cómo la polla le rozaba el clítoris cada vez que se la sacaba para volver a clavársela con saña. Los dedos de ella se aferraban a la mesa mientras él le agarraba las caderas y la embestía sin piedad, su culo moreno vibrando con el impacto de cada empujón. 'Más duro, hijo de puta, que me vas a partir', le escupió ella entre jadeos, mordiendo el borde de la mesa mientras su coño se contraía alrededor de la verga gruesa que la reventaba por dentro. Entre babas y sudor, él le llenó la boca de leche espesa antes de darle la vuelta y clavársela en la vagina otra vez, esta vez de frente para que pudiera ver cómo sus tetas rebotaban con cada embestida salvaje. Dandara se corrió con un grito ronco, sus jugos resbalando por sus muslos mientras él le llenaba el coño de semen caliente que le chorreaba por las piernas al caminar. La morena se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano y le susurró al oído que quería más, mucho más, antes de que él le diera una palmada en el culo y la empotrase una vez más contra la pared.