La puta de Brock Cooper apuesta a que no la hace correrse en 17 minutos
Brock Cooper se rio con esa confianza típica de los que creen que toda hembra es igual, pero no contaba con que Dolly Paige no era una más. Ella llegó al departamento con unos tacones que hacían crujir la madera, el vestido pegado al culo como una segunda piel, y esa mirada desafiante que prometía guerra. '¿Crees que puedes manejar esto, grandote?' le preguntó mientras se mordía el labio, dejando claro que esto no sería un revolcón cualquiera. Él, seguro de sí mismo, la tomó de la cintura y la empujó contra la pared, metiendo la mano entre sus piernas para sentir lo mojada que estaba. 'Vamos a ver quién se rinde primero', gruñó antes de bajarle las bragas de un tirón, dejando al descubierto su coño rosado, ya hinchado y brillando de excitación. Brock la levantó a horcajadas, hundiendo la polla entera de golpe, haciendo que Dolly arqueara la espalda y gritara. '¡Más fuerte, cabrón, que esto no es nada!' gimió, clavándole las uñas en los hombros. Él obedeció, embistiéndola contra el muro, cada estocada haciendo temblar los cuadros, hasta que ella le enroscó las piernas alrededor y lo apremió: 'Quiero que me llenes toda, verga'. Brock no se hizo esperar, bombeando más rápido, sintiendo cómo los músculos de su culo se tensaban alrededor de su miembro. 'Dame tu leche, no te detengas', suplicó Dolly, con la voz rota. Él se salió de golpe, la volteó y la penetró en perrito, sintiendo cómo su verga entraba hasta las pelotas. '¿Esto es lo que querías, puta?' gruñó, agarrándole el pelo. '¡Sí, así, así, no pares!' chilló ella, mientras Brock le estiraba las nalgas para ver mejor cómo su polla desaparecía en su coño. En el último embate, él se corrió dentro, llenándola hasta rebasar, mientras Dolly se contraía alrededor, apretando su miembro hasta exprimirle las últimas gotas. 'Te dije que no era tan fácil', jadeó ella, con una sonrisa perversa. 'La próxima vez apuesta más alto, perra'