La profesora castiga al alumno con sexo anal por primera vez
La cocina estaba impecable, con los platos recién lavados y el olor a café recién hecho flotando en el aire. Pero hoy, algo más iba a manchar esas baldosas brillantes: mi coño mojado y el culo virgen de mi alumno favorito. Te voy a contar cómo lo desafié a ver si podía aguantar mi polla en su culo apretado, porque ese mocoso creyó que podía burlarse de mí. ¿Te imaginas la cara que puso cuando le arranqué las bragas y le metí un pepino por el culo para prepararlo? Gritó como una niña, pero eso solo me excitó más. Cuando por fin me lo follé en la encimera, sus gemidos resonaban contra los azulejos, y cada vez que le clavaba la verga hasta las pelotas, sus muslos temblaban. Le dije que si se corría antes de que yo lo hiciera, le pondría una nota baja, y ese estúpido intentó aguantar, pero no pudo. En más de 14 minutos de escena, lo hice rogar, llorar y suplicar, hasta que su papá llegó y nos encontró con mi polla enterrada en su culo. El pobre hombre se quedó pálido, pero yo solo me reí mientras me limpiaba los labios con su camisa.