La morena Fe coge en la silla del marido para humillarlo
Fe Welter no se aguantó las ganas de venganza cuando entró en la habitación y vio la silla donde su ex siempre se sentaba. Sin pensarlo dos veces, se quitó el vestido y dejó al descubierto sus tetas perfectas, redondas y firmes, que rebotaban con cada movimiento. Con una sonrisa pícara, se sentó justo donde él solía acomodarse, abriendo bien las piernas para mostrar su coño mojado y rosado, listo para recibir a Heitor. Él, al verla así, no pudo resistirse y se acercó con la polla ya dura, gruesa y palpitante, lista para embestirla sin piedad. Fe lo miró con desprecio mientras él le levantaba las piernas y la penetraba de un solo golpe, llenándola hasta que sus pelotas chocaron contra su culo. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda mientras él la empotraba una y otra vez, haciendo crujir la silla con cada embestida. El sonido de los cuerpos chocando se mezclaba con los jadeos y los gemidos de placer, mientras Heitor le agarraba las caderas con fuerza, clavando sus dedos en su piel suave. Fe lo retó con la mirada, mordiéndose el labio mientras él aceleraba el ritmo, follándola con más fuerza, hasta que no pudo más y se corrió dentro de ella, llenándola de su leche caliente. Cuando terminó, él le susurró al oído: 'Ahora entiende quién manda aquí.'