La morena de culo perfecto gime con mi polla bien adentro
La morena de piel oscura y culo redondo como una fruta madura no podía resistirse cuando la vi contoneándose en su tanga ajustado. Sus ojos marrones brillaban con picardía mientras se inclinaba para recoger algo del suelo, mostrando ese trasero prieto que me volvía loco. Sin pensarlo dos veces, me acerqué por detrás y le pasé las manos por las caderas, sintiendo su piel suave y caliente bajo mis dedos. Ella se mordió el labio al notar mi polla dura presionando contra su culo, y con un gemido suave se dejó caer de rodillas, arrancándome los pantalones con urgencia. Su boca caliente me envolvió entero, chupando con fuerza mientras sus uñas se clavaban en mis muslos. La levanté en un movimiento rápido y la empotré contra la pared, levantándole las piernas para hundirme en su coño mojado hasta el fondo. Cada embestida profunda la hacía gritar, sus tetitas pequeñas rebotando con cada golpe, y cuando sentí que su cuerpo temblaba, la giré para clavársela por detrás, viendo cómo su culo perfecto se sacudía con cada empujón. El aceite que le unté en la piel hacía que cada roce fuera más intenso, y cuando por fin me corrí dentro de ella, sus gemidos se convirtieron en un grito ahogado de placer. La morena de pelo negro y mirada ardiente se dejó caer exhausta, pero con una sonrisa satisfecha en los labios.