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Mi compañera de piso se deja empotrar salvaje hasta correrse

27:39 1080P 4 Culos Grandes
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La rubia de tetas enormes ya llevaba un buen rato frotando su coño peludo contra el marco de la ventana mientras él se acercaba por detrás sin hacer ruido. Con un empujón brusco la dejó contra el cristal empañado, sintiendo cómo su culo prieto temblaba al ser sostenido con fuerza por esas manos grandes. Ella gimió fuerte cuando le arrancó el tanga de un tirón y la embistió sin piedad, sintiendo cómo su polla gruesa se hundía en su agujero bien mojado. Él no paró de empalmarla contra el cristal, haciendo que el sonido de los azotes resonara en toda la habitación mientras ella se agarraba desesperada a la barra de la cortina para no caerse. La muy puta no pudo evitar gemir como una zorra en celo cuando él le agarró las tetas enormes y empezó a chuparle los pezones duros mientras le metía los dedos en la boca para que los mordiera. Cuando la giró para que se arrodillara en el suelo, ella no dudó en abrir bien la boca y tragárselo entero hasta que sus cojones le rozaron la barbilla. Él le agarró la cabeza con ambas manos y se la empaló hasta la garganta una y otra vez, escuchando cómo se atragantaba con su verga gigante mientras sus ojos lagrimeaban. Pero eso no fue nada comparado con lo que vino después: la puso a cuatro patas sobre la cama y le metió la polla por el culo sin previo aviso, haciendo que ella gritara como una posesa mientras su coño goteaba de excitación al sentir cómo se la clavaba hasta el fondo. La folló así hasta que sus piernas temblaron y no pudo aguantarse más, corriéndose dentro de su culo con un gruñido animal mientras ella se deshacía en un orgasmo que le dejó las sábanas completamente empapadas. Antes de que terminara de recuperarse, él la levantó y la tiró contra la pared, donde se la volvió a empalar esta vez con la polla en la boca mientras le sujetaba el pelo con fuerza, obligándola a chupársela hasta dejarla limpia de lefa. Cuando por fin la soltó, la rubia quedó tirada en el suelo, con las piernas abiertas y el coño chorreando, completamente satisfecha y con la cara llena de marcas de sus embestidas.

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