La modelo nigeriana ByronGh se deja empotrar por su guardaespaldas
Escuché el crujir de su cinturón al caer al suelo, el olor a sudor y lujuria se mezclaba en el aire mientras él me arrastraba contra la pared. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo su polla negra y gruesa se hundía entre mis nalgas, marcando cada embestida con un gemido ahogado? ByronGh no aguantó más después de semanas de provocarme con mensajes y fotos, rozando su cuerpo contra el mío cada vez que podía. Esa noche, cuando me vio con ese vestido ajustado, supo que no habría escapatoria. Me dobló sobre la cama, separando mis cachetes con sus manos para admirar mi coño mojado antes de clavarse hasta las pelotas. Cada movimiento era un castigo delicioso, sus dedos apretando mis tetas mientras me penetraba con fuerza, haciendo que mi culo rebotara contra su pelvis. No paró hasta que sentí su leche caliente llenándome, y entonces me susurró al oído: '¿Ves lo que pasa cuando te portas mal?'