La madrastra rubia se masturba y el hijastro le llena el coño de leche
Carolina llegó de la playa con el bikini pegado a su culo redondo y las tetas saltando bajo el top transparente, sabiendo que su hijastro la miraba desde la ventana. Yo me senté en el sofá con las piernas abiertas, dejando que el sol le secara el coño depilado mientras me metía los dedos, gimiendo fuerte para que me escuchara. Él entró en silencio, con la polla ya dura, y se arrodilló entre mis muslos sin decir nada. Le agarré el pelo y lo empujé contra mi clítoris hinchado, frotándome contra su boca hasta que me corrí en su lengua. Después, lo monté a horcajadas, clavándome su verga hasta que las caderas chocaron, sintiendo cómo me llenaba de leche espesa. Cada vez que me movía, él gruñía como un animal, agarrándome las tetas mientras yo rebotaba sobre su polla. Cuando ya no aguantó más, me dio la vuelta y me empotró contra el sofá, embistiendo como un salvaje hasta que explotó dentro de mí. En más de 11 minutos de escena, no paré de gemir como una perra en celo, disfrutando cada segundo de su leche caliente.