La amiga con un culo que no pasa desapercibido
Esa amiga de pelo negro y cuerpo de infarto lleva semanas saliendo con esos shorts ajustados que le marcan el culo redondo como un melón maduro. Hoy no lleva tanga porque se le olvidó ponerse y se nota que su coño está más caliente que el sol de mediodía. Cuando se agachó a recoger el libro del suelo, el tipo que estaba a su lado no pudo evitar que se le pusiera la polla dura al ver cómo sus nalgas rebotaban con cada movimiento. Ella lo notó, claro, porque se giró con una sonrisa pícara y le susurró al oído: '¿Te gusta lo que ves, guapo?' sin importarle que su novio estuviera a dos pasos. Sin pensarlo dos veces, el chico la agarró del pelo mientras ella se quitaba la blusa dejando al descubierto unas tetas pequeñas pero naturales que le temblaban al ritmo de su respiración agitada. Él le lamió los pezones duros como piedras mientras sus manos se perdían entre sus piernas, sintiendo cómo su coño chorreaba sin control. Cuando por fin la tumbó sobre la mesa del comedor, ella se dejó hacer con los tacones puestos, moviendo el culo de lado a lado para que él la empotrara como a una puta cualquiera. Las embestidas eran brutales, el sonido de sus nalgas chocando contra su pelvis retumbaba en la habitación mientras ella gritaba con voz ronca: '¡Más fuerte, cabrón, que me vas a romper el coño!' Su polla gorda y venosa no tardó en llenarla hasta el fondo, y cuando sintió el primer chorro de leche caliente golpeándole el útero, se corrió gritando como una loca, mordiéndole el hombro para no despertar a los vecinos. La corrida le resbaló por las piernas y le empapó los muslos, dejando un charco pegajoso bajo su culo perfecto mientras él seguía metiéndosela sin piedad hasta que por fin se desplomó sobre su espalda, jadeando como un animal satisfecho.