Chica ardiente pide que le den más duro mientras gime sin parar
La vecina de al lado, esa morena de cuerpo esbelto y culo respingado, no aguantó más y se dejó llevar por el deseo al verlo sudado después de hacer ejercicio. 'Déjame abrirme más, nene, necesito que me embistes con esa polla gruesa hasta el fondo', le susurró al oído mientras le mordía el labio inferior. Él no perdió tiempo y la empujó contra la pared, levantándole la falda para descubrir que no llevaba ropa interior, su coño ya estaba empapado y listo para recibir cada centímetro de su verga. Las embestidas eran brutales, cada golpe de cadera hacía que ella gritara más fuerte, sus tetas saltaban con cada movimiento y sus uñas se clavaban en la espalda de él. 'No pares, dame más, más duro, así, así, justo ahí', gemía sin control mientras él le agarraba las nalgas para penetrarla más profundo. El sonido de los cuerpos chocando, los jadeos entrecortados y el olor a sexo en el aire solo aumentaban la intensidad del momento. Cuando ella sintió que la polla de él se hinchaba dentro de su coño, supo que estaba a punto de correrse, y con un último empujón, él explotó dentro de ella, llenándola por completo mientras ella temblaba de placer. Se quedaron abrazados, sudorosos y satisfechos, sabiendo que esto no sería la última vez.