Gordito le prestó su esposa novato al flaco en la fiesta
El gordito llevaba meses presumiendo de su esposa morena y tetona entre los amigos de la fiesta, pero hoy quería algo más que miradas de envidia. Le susurró al oído de ella mientras le apretaba el culo prieto bajo el vestido ajustado: 'Cariño, hoy le vas a dar placer a mi compadre el flaco, el más novato de la ronda'. La morena, que ya venía con el coño bien mojado de tanto trago y morbo, no necesitó más persuasión que la promesa de esa polla flaquita y tatuada que el gordito le mostró entre risas. El flaco, nervioso pero con los huevos ardiendo, se acercó y le metió la lengua en la boca a la morena mientras le bajaba el vestido para dejar al descubierto unos pechos redondos y duros que le hicieron babear. Ella gimió fuerte cuando él le mordisqueó los pezones y le pasó las manos por el culo firme, apretando con fuerza para sentir cómo se le humedecía más la raja al contacto. El gordito, excitado por la escena, le ordenó al flaco que la empotrara de una vez, así que el novato la agarró de las caderas y la empujó contra la pared, hundiendo su polla delgada pero larga en ese coño empapado que chorreaba jugos sin control. Los gritos de la morena resonaban en la sala mientras el flaco la embestía con fuerza, su culo chocando contra el de ella con cada envite, haciendo que los platos de la mesa cercana temblaran. El gordito, sin poder resistirse, se acercó por detrás y le metió dos dedos en la boca a la morena para que se los chupara mientras seguía empalándola el flaco, que ya jadeaba como un animal en celo. La morcha se corrió primero, con espasmos que le sacudían todo el cuerpo y un chorro de leche caliente escurriéndose por sus muslos, pero el flaco no se detuvo: la agarró del pelo y le ordenó que se agachara para chupársela bien mientras él se masturbaba con fuerza. Cuando por fin se corrió, la eyaculación le salió disparada como un chorro grueso que le llegó hasta la cara y el pelo, dejándola con la boca llena y los labios brillantes de semen. El gordito, satisfecho, le dio un azote en el culo a la morena y le dijo: 'Buena puta, hoy te ganaste tu recompensa', mientras el flaco, aún temblando, se limpiaba la polla con el vestido rasgado de ella.