Kenna James devora polla como una puta hambrienta
La rubia madura no podía resistirse a esa verga enorme que le ofrecían, así que se arrodilló frente al tipo y empezó a chupar con ganas, sus labios carnosos tragándose cada centímetro de esa polla dura como piedra. Sus manos no se quedaban quietas, acariciando los huevos mientras su lengua jugaba con el glande, haciendo gemir al hombre de placer. La puta sabía cómo excitarlo, moviendo su cabeza adelante y atrás, ahogándose con cada embestida que él le daba en la boca, su saliva chorreando por el mentón. Cuando ya no pudo más, se la metió hasta la garganta, tragando saliva y babeando como una perra en celo. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, sus pezones duros como piedras, mientras sus dedos se hundían en su coño mojado, frotando su clítoris hinchado. El tipo no aguantó más y le agarró la cabeza con fuerza, follándole la boca sin piedad, sus bolas golpeando su barbilla con cada empujón. La rubia gimió ahogadamente, sintiendo cómo la polla le llenaba la garganta, hasta que el hombre explotó, corriéndose en su boca con un chorro caliente que ella tragó con gusto. Se limpió los labios con el dorso de la mano, sonriendo satisfecha, lista para seguir jugando con ese cuerpo perfecto.