Amiga rubia chupa polla de su novio sin parar
La rubia no podía creer que su novio le pidiera eso, pero el vino y las miradas traviesas la habían dejado con la entrepierna más mojada de lo normal. Él se la quedó mirando con esa sonrisa pícara mientras se bajaba los pantalones, sacando una verga gruesa y palpitante que la dejó boquiabierta. Sin pensarlo dos veces, ella se lanzó a chupársela con desesperación, agarrándole las bolas bien apretadas mientras su lengua le recorría cada centímetro de esa carne caliente y gruesa. Los gemidos guturales que salían de la garganta del tipo la excitaban aún más, haciendo que sus tetas grandes y firmes se balancearan con cada movimiento de su cabeza. Él le enredó los dedos en el pelo rubio y le empotró la polla hasta la garganta, sintiendo cómo se le humedecían los labios al tragar saliva espesa y babosa mientras intentaba aguantar el aire. Cada arcada que le provocaba solo aumentaba su perversión, y ella seguía chupando sin piedad, con los ojos vidriosos y las mejillas hundidas por el esfuerzo. El novio no tardó en correrse dentro de su boca, llenándole la lengua de leche espesa y caliente que ella tragó sin dejar ni gota, relamiéndose los labios con una sonrisa pícara. La rubia se limpió la comisura de la boca con el dorso de la mano, dejando claro que no tenía suficiente, mientras su coño palpitaba sin remedio. La tensión entre los tres era eléctrica, y todos sabían que esto no quedaría aquí.