Kath cabalga la verga enorme frente al espejo con miedo a que la pillen
Kath no puede creer lo duro que está la polla de Yander mientras la mira en el espejo del dormitorio. Siente el riesgo de que alguien los escuche, así que ahoga sus gemidos mordiéndose el labio mientras se sienta sobre él. Las tetas rebotan con cada movimiento, los pezones duros rozando el torso sudoroso de Yander, que le agarra las caderas con fuerza para marcar el ritmo. El espejo refleja cómo la verga desaparece casi entera dentro de su coño mojado, las nalgas apretadas chocando contra los muslos de él. Kath susurra 'cállate, que nos van a escuchar' cuando Yander gruñe demasiado fuerte, pero eso solo la excita más, haciendo que se mueva más rápido. La presión aumenta, el coño se contrae alrededor de la polla, y Kath arquea la espalda cuando siente el orgasmo acercarse. Yander la empuja contra el espejo, embistiéndola con fuerza mientras ella intenta no gritar, pero los cristales retumban con cada impacto. El sudor les resbala por la piel, los gemidos se mezclan con el sonido de carne golpeando carne, y justo cuando Kath siente que se va a correr, Yander la voltea y le mete la polla por atrás, ahora con las manos enredadas en su pelo. Kath agarra la sábana con ambas manos, mordiendo una esquina para ahogar sus gritos, mientras Yander la empotra contra el colchón, moviendo las caderas como si quisiera romperla. El sonido de los golpes es cada vez más fuerte, el cuerpo de Kath tembla, y de repente se corre con un grito ahogado, el coño apretándose alrededor de la polla. Yander la sigue enseguida, llenándola hasta que se derrama por sus muslos, y Kath se queda temblando, con la polla aún dentro, escuchando si alguien entró al cuarto. Yander sigue jadeando, pero ella se gira con miedo en los ojos, preguntándose si alguien los escuchó.