Julia North se traga la polla de Michael Fly en un polvo salvaje
El olor a whisky barato y sudor masculino me envolvió cuando Michael me empujó contra la pared, sus manos ásperas agarrando mis muslos mientras me levantaba el vestido hasta la cintura. Yo sabía que no debía, que estaba casada, pero su verga dura como una roca presionando contra mi coño mojado borró cualquier pensamiento racional. Cuando me arrodillé y empecé a chuparle la polla, descubrí que era más grande de lo que imaginaba, gruesa y venosa, llenándome la boca hasta que casi me ahogo. Michael gruñó, tirándome del pelo mientras yo lamía su glande hinchado, y sentí cómo su leche caliente me inundaba la garganta. Pero lo que más me sorprendió fue su mirada de triunfo cuando me limpié los labios, como si supiera que nunca podría resistirme a su polla. '¿Ves? Sabía que eras una puta disimulada', murmuró, y yo solo pude gemir mientras me bajaba las medias para que me follara contra el sofá.