Jocilena desafía a ver quién se rinde primero en la cama
Él me dijo: '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?' y yo le respondí: 'Prueba, si puedes'. Desde ese momento, el juego comenzó con su polla durísima ya empujando mi culo, mientras mis tetas rebotaban con cada embestida salvaje, mi coño mojado tragando su verga como si fuera un desafío personal. Me arqueé para que me penetrara más hondo, hasta que sus huevos golpeaban mi clítoris hinchado, y ahí empecé a gemir sin control, sintiendo cómo cada centímetro de su pene me llenaba por completo. 'No te detengas', le grité, retorciéndome mientras sus dedos aprietan mis pezones, marcando el ritmo para que yo no pudiera ni respirar. Él sabía que estaba cerca, así que me dio la vuelta y me empotró contra la pared, clavándome de una estocada hasta que mis piernas flaquearon, pero seguí moviendo las caderas para que no se detuviera. Cuando me corrí, fue tan intenso que mis paredes vaginales se contrajeron alrededor de su verga, ordeñando su leche espesa hasta dejarlo temblando, pero yo ya estaba lista para otra ronda, porque en mi cama, nadie gana sin que yo lo permita. Al final, solo quedaban las sábanas revueltas y el olor a sexo en el aire, pero mi sonrisa de satisfacción decía más que mil palabras.