Jenna Justine se deja empotrar por el negro Sean Michaels
Jenna Justine estaba que ardía de rabia, y yo, Sean Michaels, le iba a dar lo que tanto necesitaba. La muy puta quería vengarse de su ex, y qué mejor que con mi polla negra bien dura. La tiré en la cama, le arranqué el short y le separé las piernas de una patada. Su coño rosado ya estaba mojado, temblando cuando le metí dos dedos de golpe. La muy zorra gimió como una perra en celo, pero yo no tenía piedad. Le di la vuelta y la puse a cuatro patas, le agarré las caderas y le clavé mi verga hasta que sus muslos temblaron. Cada embestida la hacía gritar, pero no paré hasta que su culo rebotaba contra mí. La agarré del pelo, la obligué a mirarme y le dije: '¿Así te follaba tu ex, puta?'. No contestó, solo gemía más fuerte. La volteé otra vez, la abrí de piernas y le metí la polla hasta que sus ojos se pusieron en blanco. Sentía cómo su concha me apretaba, cómo sus uñas se clavaban en mi espalda. No aguanté más y le llené el vientre de leche caliente. Cuando terminé, la miré y le dije: 'Ahora sí estás satisfecha, ¿verdad?'