Jefe musculoso con polla enorme folla a su empleado en la ducha
El jefe siempre llegaba sudado después del gimnasio, con los músculos marcados y la polla bien dura bajo el pantalón ajustado, y el empleado no podía evitar mirarle el bulto cada vez que pasaba por su oficina. Un día, el jefe lo llamó a su ducha privada, donde el agua caliente resbalaba por su cuerpo peludo y su polla gorda ya estaba lista para acción. El empleado se arrodilló de inmediato, chupando con fuerza esa verga gruesa mientras el jefe le agarraba la cabeza y gemía como un animal. Luego lo empotró contra la pared, metiéndole la polla hasta el fondo mientras el agua caía sobre sus cuerpos sudorosos. El empleado gritaba de placer cada vez que el jefe le clavaba esa polla enorme, sintiendo cómo le llenaba el culo con cada embestida. El jefe le agarró el pelo y lo obligó a mirarle a los ojos mientras se corría dentro de él, llenándolo con su leche caliente. El empleado se derrumbó contra el suelo, jadeando, con el culo bien abierto y la polla del jefe todavía goteando semen. El jefe se rio, satisfecho, mientras se limpiaba la polla con una toalla y le decía que al día siguiente quería más.