Ikumi lubrica mi polla y me chupa hasta dejarme seco
Me lancé sobre ella nada más abrirse la puerta, con su lengua perforada rozando mi verga mientras sus tetas naturales rebotaban sobre mi cara. Ikumi no perdía tiempo, untando lubricante en mi tronco con esas manos diestras antes de engullirlo entero de un golpe, sus labios apretando hasta el cuello del útero. Cada vez que gemía, aguantaba la respiración por miedo a que alguien del piso de arriba escuchara, era la esposa de Noburu Ohyama, y si entraba ahora, no habría salida. Sus uñas arañaban mis muslos mientras tragaba sin parar, el sonido de su saliva mezclándose con mis gruñidos contenidos. En más de 28 minutos de escena, me retorcía entre sus muslos, sintiendo cómo su coño mojado chupaba mi polla mientras me sacudía en su boca. 'No te detengas, cabrón', susurró con voz quebrada, 'quiero que me llenes antes de que alguien llegue'. Y lo hice, descargando hasta las pelotas en su garganta justo cuando se oyeron pasos en el pasillo. 'Demasiado tarde, puta', dije riendo entre dientes mientras tragaba con avidez.