Follando duro a Neyla y llenándole el coño de leche caliente
Neyla te mira con esos ojos de perra en celo, sabiendo que no pueden hacer ruido porque su marido está en la habitación de al lado. Te agarra la polla dura y te la chupa con fuerza, tragando hasta que la saliva le cae por la barbilla. Sientes cómo su boquita caliente succiona con ansias, los labios apretados alrededor del tronco mientras te mira fijamente. Después la pones de perrita, con el culo en pompa y ese trasero enorme temblando cada vez que metes la verga entera de golpe. Cada embestida hace que sus nalgas reboten y sus gemidos se ahogan contra la almohada para no alertar a nadie. Escuchas pasos en el pasillo, pero no paras, le agarras las tetas y la follas más fuerte, sintiendo cómo su concha mojada se aprieta alrededor de tu polla. Cuando ya no aguantas más, le das un par de estocadas profundas y te corres dentro, llenándole la conchita de leche espesa. Neyla se estremece, mordiendo la almohada para no gritar, mientras su cuerpo tiembla con cada chorro caliente que le vaciás en el útero. Al terminar, te das cuenta de que su marido está parado en la puerta, mirándolos con cara de shock.