Fiesta en la piscina con culos grandes y pollas duras
—'¿No te da miedo que nos pillen?'— me susurró Rika Aiba mientras me agarraba el culo con fuerza, sus dedos hundiéndose en mi carne. Yo solo gemí, sintiendo cómo mi coño se mojaba más al pensar en el riesgo de que alguien entrara. La piscina estaba llena de cuerpos sudorosos, pero nosotros nos escondimos detrás de unas toallas, donde nadie podía ver cómo me empotraba contra la pared. Su polla entraba y salía de mi coño con fuerza, cada embestida haciendo que mis tetas pequeñas rebotaran. Rika me mordía el cuello para ahogar mis gemidos, pero no podía evitar que se me escaparan algunos gritos ahogados. Sentía su aliento caliente en mi oreja mientras me decía obscenidades, y eso solo me ponía más caliente. De pronto, escuché pasos cerca y me quedé quieta, conteniendo la respiración. Rika me tapó la boca con la mano y siguió follándome en silencio, sus caderas chocando contra las mías sin piedad. El peligro de ser descubiertos solo nos excitaba más, y cuando por fin se corrió dentro de mí, sentí cómo su leche caliente llenaba mi coño. Después, nos quedamos jadeando, sudados y con las piernas temblorosas. En el suelo, una de mis bragas rotas quedó olvidada, prueba de lo salvaje que había sido todo.