Escucha cómo me domina con su voz grave y me lleva a la locura
Te voy a contar cómo empezó todo: él tenía esa voz profunda que me hacía estremecer cada vez que hablaba, esos ojos que me atravesaban como si fueran a desnudarme con solo mirarme. Nos habíamos estado evitando por semanas, pero la tensión entre nosotros era insoportable, esos roces 'accidentales' en el trabajo, esas miradas que duraban un segundo de más. Hasta que una noche, atrapados en una tormenta, no pudimos resistir más. Me arrinconó contra la pared, su boca bajó hasta mi oreja y susurró justo lo que necesitaba escuchar. Su mano grande se cerró sobre mi pecho, apretando con fuerza, mientras su polla dura presionaba contra mi culo. Dejé escapar un gemido cuando me giró y me empujó contra la cama, sus dedos ya deslizándose entre mis piernas para comprobar cómo de mojada estaba. Te lo juro, el solo sonido de su voz áspera ordenándome qué hacer me hizo chorrear al instante. Se quitó los pantalones de una patada, mostrando esa verga gruesa que sabía iba a destrozarme, y no perdió tiempo en hundírsela de una estocada, hasta que mis caderas chocaron contra él. Cada embestida era más profunda, sus manos marcándome la cintura mientras me follaba con esa fuerza que me volvía loca. Gemía sin control, suplicando más, pero él solo sonreía y me decía que aún no había terminado conmigo. En más de 31 minutos, me tuvo gritando su nombre, sintiendo cómo su polla me llenaba por completo, cómo cada movimiento de sus caderas hacía que el placer se acumulara en mi vientre. Cuando terminó, corriéndoseme dentro con un gruñido, yo solo podía pensar en lo bien que me sentí siendo suya, en cómo esa tensión que nos consumía por fin se liberó. ¿Te gustaría estar en mi lugar?