Home › Variados › Esclavos de roma: yo doy las órdenes y él le clava la p...

Esclavos de roma: yo doy las órdenes y él le clava la polla a mi esposa

1:16 1080P 5 Variados
coño mojadopolla gruesaesposa infielcornudo excitadojuego hentaiculo grandecornudo mirandotraición calienteesposa gimiendoamante brutal
Estúdio Slavesofrome

Él estaba sudando frente a la pantalla, los dedos apretando el mando mientras las réplicas de gladiadores chocaban en la batalla, pero su mente ya no estaba en el juego. Sabía que no debía hacerlo, que esto estaba mal, pero la tentación era más fuerte. Ella lo había mirado con esos ojos de puta insaciable cuando él mencionó la idea, y ahora el hombre que ella había elegido estaba detrás de su esposa, desabrochándole el vestido con dedos ávidos. El culo grande de la mujer sobresalía, redondo y provocar, mientras el extraño le separaba las nalgas para admirar el coño mojado que ya goteaba por las piernas. Sin perder un segundo, el tipo se bajó el pantalón y sacó una verga gruesa, larga, que ella lo miró con deseo prohibido. Él entró de golpe, hundiéndose hasta que las caderas chocaron con el trasero suave, y ella gimió como una perra en celo. Él la empotraba con fuerza, cada embestida más profunda, mientras los músculos de la mujer se tensaban bajo el impacto. Sabía que esto estaba mal, que no debería excitarse tanto viendo cómo otro hombre le partía el coño a su esposa, pero no podía evitarlo. Las nalgas de ella rebotaban contra el vientre del desconocido, la piel enrojecida por los azotes que él le daba sin piedad. La habitación olía a sexo, sudor y lujuria, y los gemidos de ella se mezclaban con los gruñidos del tipo, que la jaloneaba del pelo mientras la montaba como una bestia. Ella murmuraba cosas sucias, rogándole que no se detuviera, que la llenara hasta reventar, y él obedecía, clavándosela con más fuerza. Las paredes vibraban con el ruido del choque de piel, y él podía ver cómo el pene del otro desaparecía entre los pliegues rosados de su mujer, entrando y saliendo con un ritmo salvaje. Sabía que esto era una traición, pero no podía parar de mirarla, de ver cómo ella disfrutaba cada segundo, cómo sus tetas saltaban con cada embestida. El tipo le dio una nalgada fuerte, y ella gritó, pero no de dolor, sino de placer, retorciéndose bajo su cuerpo. Él le susurró algo al oído, algo sucio, y ella asintió, moviendo las caderas para tomarlo más profundo. Él sabía que estaba perdido, que no había vuelta atrás, pero en ese momento no le importaba. Solo quería ver cómo el otro se corría dentro de su esposa, cómo la llenaba de leche caliente. Y cuando el tipo gruñó y se vació dentro de su mujer, él no pudo evitar sonreír, sabiendo que había ganado. 'Te dije que a mi esposa le encantaba que la folle otro', le susurró el hombre, y él solo pudo asentir, sintiendo cómo la culpa y el deseo se mezclaban en su mente.

Vídeos Relacionados
Comentários
Deixe seu comentário sobre "Esclavos de roma: yo doy las órdenes y él le clava..."
Seja o primeiro a comentar!
 

📚 Adicionar à Playlist