Erin Electra desafía a su hijastro con un masaje que termina en follada
La primera vez que vi a Erin Electra en tanga, supe que no podría resistirme. Esa madura rubia de culo respingón y tetas naturales me miraba con una sonrisa pícara mientras me decía que si creía poder manejar lo que venía. Yo, con mi polla ya dura, acepté el reto sin dudarlo. Empezó con un masaje sensual, sus manos resbalando por mi espalda mientras su coño rozaba mi culo. Cuando me volteó, sus tetas grandes y firmes rebotaban frente a mi cara. Le bajé el tanga de un tirón y le metí los dedos hasta que empezó a gemir como una perra en celo. La puse a cuatro patas y le clavé la verga de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado me tragaba entero. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, sus nalgas chatas temblando con cada golpe. Le di vuelta y la empotré contra el sofá, follándola en misionero mientras le chupaba los pezones. Cuando sentí que se corría, le llené el coño de leche hasta rebosar. La próxima vez, pienso atarla y hacerla rogar por más.