Ella le hace correrse una y otra vez sin descanso
Te vas a poner durísimo cuando veas cómo esta zorra despechada se venga del novio de su hija follándoselo como nunca antes, imaginando que cada gemido es un puñal en el corazón del cornudo. La polla del chavo no tenía remedio, dura como piedra desde el segundo en que ella se le rozó el culo contra la pierna, desparpajada, con esa mirada de puta que sabe lo que quiere. Lo arrinconó contra el lavabo y ya no hubo escapatoria: te va a encender el cuerpo cuando le veas cómo le agarra la verga, cómo la lame hasta dejarla brillante, cómo la introduce entera de golpe y empieza a montarlo como si fuera un semental. Las uñas le marcaban los hombros mientras ella se movía, gimiendo como una loca, diciendo obscenidades entre dientes, maldiciendo al otro que la dejó. Cada vez que él estaba a punto de correrse, ella se paraba, bajaba y le chupaba otra vez, saboreando el pre-cum, jugando con los huevos, hasta que el tipo ya no aguantaba más y le soltaba toda la leche en la boca. Pero ni así se detenía: lo tiraba en la cama, se ponía a cuatro patas y le ordenaba que le metiera hasta las pelotas, que no se contuviera, que la rompiera. El sonido de los azotes llenaba la habitación, mezclado con los gritos sucios que ella soltaba, hasta que él explotó otra vez, temblando, mientras ella seguía moviendo ese culo perfecto, salivando como una perra en celo. Al final, cuando ya no le quedaban fuerzas, lo miraba con esa sonrisa de triunfo, sabiendo que el cornudo nunca lo sabría, que esta era su venganza silenciosa, la mejor que se podía cobrar.