El hermanastro provocador de Nico Coopa y su boca golosa
Desde que empezó a vivir conmigo, ese cabrón de Danny Parker se dedicó a ponerme la polla dura cada vez que podía. Se paseaba por la casa en boxers ajustados, dejaba la puerta del baño abierta mientras se masturbaba, y una vez hasta me mandó una foto de su culo desnudo en el grupo de familia. Sabía exactamente qué hacía, el muy puta, hasta que un día no aguanté más y lo arrastré al cuarto. Lo tiré en la cama y le bajé los pantalones de un tirón, mi polla ya estaba lista para reventarle esa boca que tanto provocaba. Empezó a chuparme como una experta, metiendo mi verga hasta las amígdalas mientras gemía fuerte, pero yo no iba a dejarlo ahí. Lo puse a cuatro patas y le entré duro por atrás, sintiendo cómo su culo apretado me tragaba entera de golpe. Cada embestida lo hacía gritar más, y cuando ya no aguanté, le solté una corrida tan fuerte que le llené el culo completo. Ahora, cada vez que vea esa mancha en la alfombra, me acordaré de su cara de placer cuando le di lo que tanto pedía.