El anal y la meada son para siempre, no solo en San Valentín
Ella susurra: 'No puedo esperar, métemela ahora mismo antes de que alguien nos escuche'. La agarras del culo mientras te la chupa con esa boca experta, sintiendo cómo la saliva le cae por el mentón mojado. Su coño ya está empapado, pero hoy te quiere bien adentro del culo, apretado y virgen de placer. Cada gemido lo ahoga contra la almohada para que no se escuchen los gritos de April Paisley, que rebota con fuerza en la cama mientras escuchas el crujir de los muelles. La paja que le haces con los dedos está temblando, pero no puedes correrte todavía, no hasta que sientas cómo ese culo se cierra alrededor de tu polla como un guante ajustado. Cuando por fin te vacías en su boca, tragando cada gota, ella sigue jadeando, mirando hacia la puerta con los ojos muy abiertos. El marido está a punto de llegar del trabajo y todavía tienen tu semen en el culo.