Desafío a mi hombre con mi culo y su polla monstruosa
Me estaba retorciendo en la cama, mordiendo la almohada mientras me metía el juguete de goma hasta el fondo del culo, imaginando que era su verga gruesa la que me partía en dos. Le mandé un mensaje diciéndole que si era hombre que viniera a follarme como un animal, que mi agujero ya estaba listo para que me lo reventara. Cuando llegó, me encontró con las piernas abiertas, el culo en pompa y el juguete aún dentro, goteando de lo mojada que estaba. Se rio al verme así, pero su polla ya estaba dura como una roca, lista para el desafío. Le dije que si no me hacía gritar como una perra en celo, me iría con otro que sí supiera empotrar. Eso lo encendió más, y de un solo golpe me arrancó el juguete y me clavó su verga hasta las pelotas, haciendo que todo mi cuerpo se sacudiera. Mis gemidos rebotaban en las paredes mientras él me embestía como si quisiera romperme por dentro, sus manos apretando mis nalgas para abrirme más. Cada vez que me penetraba hasta el fondo, sentía que me iba a desmayar de placer, pero no podía dejar que ganara tan fácil. Le pedí que me diera más fuerte, que me llenara el culo de su leche caliente, y él obedeció, acelerando el ritmo hasta que sus bolas chocaban contra mi piel. El sonido de nuestros cuerpos chocando era lo único que se escuchaba en la habitación, junto con mis gritos pidiendo más, más duro, más rápido. Cuando por fin se corrió dentro de mí, fue tan intenso que vi estrellas, su semen caliente llenándome hasta rebosar. No hubo tiempo para palabras después, solo el sonido de nuestras respiraciones agitadas y el eco de mi desafío cumplido.