Daisy Taylor suplicando que le partan el culo de una vez
Yo ya no aguantaba más con el culo ardiendo de ganas, y cuando Kane Fox entró por la puerta, supe que esa noche no me dejaría ni un centímetro de mi culo sin reventar. Me arrodillé frente a él, mirándolo con los ojos llenos de lujuria, y le rogué que me empotrara hasta que no pudiera caminar. Su polla gruesa y dura como el acero me hizo gemir desde el primer empujón, y cuando me la metió entera de golpe, sentí que me partía en dos. Cada embestida era más brutal que la anterior, y yo solo podía gritar su nombre mientras él me agarraba del pelo y me follaba como una perra en celo. El dolor se mezclaba con el placer, y cuando por fin me corrió dentro, supe que había sido la mejor noche de mi vida. Ahora solo pienso en cuándo volverá a dominarme así.