Cuando la esposa se convierte en sirvienta y recibe una corrida bien gorda
La protagonista de este hentai no podía creer cómo su vida había cambiado: de ser una señora respetable a convertirse en la puta personal de un aldeano con una polla gigante, dispuesta a chuparla hasta dejarla bien mojada. Cada vez que él le ordenaba que se arrodillara, su coño ya estaba goteando, lista para recibir sus embestidas brutales. La primera vez que sintió cómo su enorme verga le abría el culo, gritó tan fuerte que los vecinos se asustaron, pero eso solo lo excitó más. Sus tetas rebotaban sin control mientras él la empotraba contra la pared, sujetándole las caderas con fuerza para clavarse hasta el fondo. Cuando empezó a gemir como una perra en celo, él le llenó la boca con su leche caliente, pero no se conformó: después de limpiarle la cara con su propia corrida, la giró y le vaciò toda la polla dentro, dejándola llena hasta reventar. El final fue épico: ella, temblando y con el coño palpitando, no pudo evitar sonreír al saber que eso era solo el principio.