Atrapado en un bucle temporal follando a espectros con mi leche
No sé qué demonios pasó, pero ahora estoy condenado a repetir el mismo día una y otra vez, solo que esta vez no estoy solo: tres espectros con cuerpos de infarto me rodean, sus tetas grandes rebotando mientras me miran con ojos hambrientos. La primera, una rubia de piernas interminables, se arrodilla y me agarra la polla con sus manos frías, chupándola como si fuera su última comida, sus labios rosados tragando hasta el fondo mientras gime como una puta en celo. La segunda, una morena de culo perfecto, se inclina sobre la mesa y me pide que la empotre por detrás, su coño ya mojado y listo para recibir cada embestida de mi verga dura. La tercera, una pelirroja de tetas gigantes, se sienta sobre mí y rebota como una loca, su chocho apretado exprimiendo mi polla mientras grita de placer. Cada vez que me corro, mi leche blanca les sale a chorros, llenando sus bocas, sus culos, sus tetas, pero al día siguiente todo vuelve a empezar: ellas están ahí otra vez, más calientes que nunca, pidiendo más. No sé si esto es un infierno o un paraíso, pero no quiero que termine nunca. Sus gemidos, el sonido de mi polla entrando y saliendo, el calor de sus cuerpos espectrales... es adictivo. Y cuando me corro otra vez, llenándolas de mi leche caliente, sé que mañana volveré a empezar, y no puedo esperar.