Betty Lang se excita con un juguete y te vuelve loco
—¿Vas a dejar que otro me haga disfrutar así?— murmuró Betty Lang mientras se bajaba las bragas, desafiando al idiota que la abandonó. Imagínate cómo se le moja el coño moreno apenas roza su clítoris hinchado con la punta del vibrador, gimiendo como una diosa vengativa. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo abre sus muslos cremosos para que el juguete se entierre hasta hacerla temblar, frotando su entrada rosa con movimientos circulares que le arrancan suspiros. Sus tetas firmes rebotan mientras se clava el consuelo de plástico de una estocada, mordiéndose el labio hasta que las caderas le tiemblan de placer. —Esto es lo que te perdiste, imbécil— jadea, estirando el cuello hacia atrás mientras el juguete le masajea esas paredes vibrantes. Sigue así, Betty, hasta que tu coño se apriete alrededor del juguete como si lo hiciera con una polla, sintiendo cada pulso eléctrico que la acerca a explotar. Escucha cómo se queja, cómo el sonido de su carne chorreante golpea el juguete cada vez que lo empuja más hondo. No la detengas ahora, está a punto de estallar, tensando todos los músculos mientras se frota el clítoris con los dedos libres...