Barbara Perez desafía a Tony Lee a romperle el culo de una vez
La habitación olía a sudor y lujuria cuando Barbara Perez se desnudó frente a mí, su cuerpo trans perfecto brillando bajo las luces tenues. Me miró con esa sonrisa pícara y me dijo: '¿Crees que puedes manejarme, Tony?'. Yo ya tenía la polla dura como roca, lista para demostrarle que no era solo un juego. Empezó chupándome con esa boca caliente, sus labios apretados alrededor de mi verga mientras sus manos jugaban con mis pelotas. Pero yo no iba a caer en su trampa tan fácil, la empujé contra la pared y le metí los dedos en el culo para prepararla bien. Barbara gimió fuerte, su agujero apretado resistiéndose un poco, pero yo sabía que en segundos estaría rogando. La puse a cuatro patas en la cama y le clavé la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo se ajustaba perfecto a mi verga gruesa. Cada embestida la hacía gritar más, sus nalgas temblando con cada golpe. '¿Así quieres que te lo den, perra?', le dije mientras le agarraba las caderas y la penetraba más duro. Barbara ya no podía hablar, solo gemía y movía el culo hacia atrás, pidiendo más. Cuando sentí que estaba a punto de correrme, la volteé y le metí la polla hasta las pelotas, viendo cómo sus tetas saltaban con cada movimiento. '¡Sí, así, dámelo todo!', gritó, y yo no me hice esperar: le llené el culo de leche caliente mientras ella se retorcía de placer. Al terminar, Barbara me miró con esa sonrisa satisfecha y me dijo: 'No está mal para un principiante... pero la próxima vez quiero que duremos más de 13 minutos'