Arte vintage erótico con dibujos que calientan
Lo vi todo desde el sofá: ella llevaba semanas provocándolo con fotos de su cuerpo en tanga negro, rozando su polla cada vez que pasaba cerca. Hoy se puso un vestido transparente, los pezones duros bajo la tela, y se sentó a horcajadas sobre él sin decir nada. La mano de ella bajó hasta el bulto en sus pantalones, apretando con fuerza hasta que él gruñó. Ella se rio, deslizando los dedos por su cuello mientras lo miraba fijamente. Cuando él intentó besarla, ella se apartó, mordiéndose el labio y dejando que su lengua rozara apenas sus dientes. Él la empujó contra la pared, arrancándole el vestido de un tirón, y sus dedos se hundieron en su coño mojado. Ella gimió cuando él la penetró de una estocada, las caderas chocando contra las suyas mientras la empotraba contra la pared. Sus uñas le marcaron la espalda, los gemidos ahogándose en su boca mientras él la follaba sin piedad. Cuando él se corrió, ella se apartó, limpiándose la boca con el dorso de la mano y sonriendo. Él se quedó mirando, la polla aún dura, sin entender por qué ella lo había dejado así.