Anisanisa gime fuerte mientras la empotran contra la pared del hotel
Siento el aliento caliente del tipo en mi nuca, sus manos agarran mis tetas como si fueran suyas desde siempre. Sabía que esto estaba mal, que no debía estar aquí en este cuarto de hotel con el marido de mi mejor amiga, pero cuando me abrió la puerta y vi lo dura que ya tenía la polla, no pude pensarlo dos veces. Me arrodillé de golpe, metiéndome su verga hasta la garganta, chupando fuerte, escuchando sus gemidos ahogados. El tipo me agarró del pelo, cerrando los ojos cuando se lo tragué entero, sus caderas empujando sin control. Luego me dio vuelta contra la pared, levantándome el culo y enterrándose de una estocada, tan profundo que me hizo gritar. Cada embestida me apretaba contra el espejo, sintiendo cómo su polla me llenaba por completo, chocando contra mis paredes más íntimas. El miedo de que alguien nos escuchara solo me ponía más caliente, mis jugos chorreando por sus bolas mientras él me agarraba de las nalgas, marcando la piel con sus dedos. Cuando por fin se corrió, fue tanto el semen que me derramó dentro que sentí cómo goteaba por mis muslos cuando me dejó caer en la cama. Ahora solo queda el olor a sexo en el aire y mi tanga roto tirado en el piso.