Vixi Rafi se deja empotrar después de un striptease ardiente
No podía creer lo que veía cuando Vixi Rafi empezó a mover las caderas frente a mí, sus curvas perfectas brillando bajo la luz tenue de la habitación. Llevaban días mirándose con esa tensión insoportable, roces casuales en el pasillo, miradas que se sostenían un segundo de más, hasta que ya no aguantaron. Cuando se quitó el último trozo de ropa, dejando al descubierto su coño depilado y brillante, supe que no habría vuelta atrás. Él, Stanley Johnson, no perdió tiempo: la agarró por la cintura y la empujó contra la pared, su polla dura como el acero buscando entrada entre sus labios mojados. Vixi gimió fuerte cuando la penetró de una estocada, sus uñas clavándose en sus hombros mientras él la embestía sin piedad. El sonido de sus caderas chocando resonaba en toda la habitación, y cada vez que él se hundía en ella, Vixi arqueaba la espalda, sus pechos saltando con cada movimiento. En más de 16 minutos de escena, no hubo ni un segundo de descanso: la pasó de la pared a la cama, de cuatro patas a montarla como una amazona, hasta que los gemidos de Vixi se volvieron más agudos y su coño se apretó alrededor de su verga. Cuando él le dio la vuelta y la penetró por detrás, Vixi gritó, sus muslos temblando mientras él la follaba con fuerza, sus pelotas golpeando su culo cada vez que se hundía hasta las pelotas. Al final, cuando él se corrió dentro de ella, Vixi solo pudo susurrar: 'No pares, sigue así, cabrón'