Hermana menor de culo pequeño se deja follar por Gunnar Bishop
La habitación estaba a oscuras cuando entré, solo la luz de la luna iluminaba su cuerpo menudo tirado en mi cama. Della Cate llevaba esa camiseta ajustada que sabía que me volvía loco, la misma que usaba para provocarme desde hace semanas, rozándose contra mí en la cocina o enviándome fotos de su coño apretado cuando creía que no miraba. Esta vez no me contuve: me acerqué por detrás y sentí cómo su culo pequeño temblaba bajo mis manos cuando le arranqué las bragas de un tirón. Sus tetitas duras se apretaban contra el colchón mientras yo le abría las piernas de una patada, mi polla ya lista para hundirse en su coño mojado. La penetré de una estocada, sintiendo cómo su carne joven se ajustaba a mi verga como un guante, y ella empezó a gemir como una perra en celo, pidiendo más fuerte. Le agarré el pelo y le levanté la cabeza para que me mirara mientras la empotraba contra el colchón, sus gritos ahogados por mi mano tapándole la boca. Cada embestida hacía que sus tetitas rebotaran, y cuando le di la vuelta para ponerla de rodillas, su culo perfecto se abrió para mí como una flor. Le metí los dedos en la boca para que los chupara mientras la follaba por detrás, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi verga. Cuando ya no aguanté más, la volteé otra vez y le corrí toda la cara, su boca abierta atrapando cada gota. La dejé así, con mi leche resbalándole por la barbilla, mientras su cuerpo seguía temblando de placer.