Hermana stepsister Elsa Jean me vuelve loco con su cuerpito apretado
Yo sabía que Tony no aguantaría más cuando me vio quitarme la tanga lentamente frente a la cámara, moviendo el culito así nomás, como si fuera casualidad. Llevaba días provocándolo: fotos de mi coñito depilado en ropa interior, rozándome contra él en el pasillo, susurrándole lo mojada que estaba solo para verlo ponerse duro. Pero hoy no se contuvo: en cuanto me bajó los jeans de un tirón, ya estaba arrodillado chupándome como un desesperado, su lengua hundiéndose hasta que mis muslos temblaban. Me empotró de a cuatro contra el sofá, sus dedos clavándose en mis caderas para meterme la polla hasta que gemía como perra, sintiendo cada centímetro de su verga gruesa restregándose en mi canal. Cuando le pedí que me llenara el culo, ni lo pensó: escupió un chorro en mi ojete y lo empujó de una estocada, haciéndome gritar con la mezcla de dolor y placer. Lo cabalgué hasta que me corrí en su cara, mi flujo caliente escurriendo por su mentón. Al terminar, el condón usado quedó tirado junto a mi tanga rasgada en el suelo, prueba de lo salvaje que habíamos sido.