Arisha Mills se corre con el culo en llamas de placer
No sé qué me pasó cuando Vlad Mills me miró así, con esa sonrisa de depredador, mientras me agarraba el culo y me susurraba que alguien podía entrar en cualquier momento. Mi coño se mojó al instante, imaginando que nos pillaran con las manos en la masa, pero no pude resistirme. Empezó chupándome los pezones con fuerza, mordisqueándolos mientras sus dedos se hundían en mi culo redondo, apretado, y yo gemía bajito para que no nos oyeran. Me dio la vuelta y me empotró contra la pared, su polla dura entrando de una estocada hasta hacerme tocar el cuello del útero, y yo me mordía el labio para no gritar. Cada embestida me hacía chocar contra el yeso, y el sonido de la carne golpeando la carne me ponía más caliente. Vlad me agarraba las tetas pequeñas pero firmes, pellizcándome los pezones mientras me follaba sin piedad, y yo solo pensaba en que alguien podía abrir la puerta y vernos así, con mi culo en el aire y su polla entrando y saliendo como un martillo. En más de 12 minutos de escena, me corrí tres veces, cada vez más fuerte, hasta que él se vació dentro de mí con un gemido ahogado. Ahora solo pienso en que si nos hubieran pillado, habría valido la pena.