Vivian Fox provoca a su padrastro hasta que la empotra sin piedad
Vivian no aguantó más los juegos sucios que le hacía a Bobby Beefcakes. Desde que se mudó a la casa, cada día se ponía más provocativa: vestidos ajustados, tangas transparentes, rozándose contra él en la cocina. Hoy se sentó en su regazo con el coño mojado, sintiendo cómo su polla dura se clavaba en su culo. '¿No quieres castigarme, padrastro?', susurró mientras se mordía el labio. Bobby no pudo resistirse y la levantó de golpe, arrancándole la ropa hasta dejarla desnuda. La tiró sobre la cama y le abrió las piernas de una patada, admirando su coño rosado y apretado. 'Eres una puta traviesa', gruñó antes de hundir su lengua en mi clítoris, chupando con fuerza hasta que gemí como una loca. Cuando ya no aguanté más, me dio la vuelta y me empotró de rodillas, metiendo su verga hasta las pelotas en mi culo virgen. Grité cuando sentí el dolor mezclado con placer, pero Bobby no paró, embistiendo como un animal salvaje. El sonido de su piel chocando contra mi culo resonaba en toda la habitación. '¡Más fuerte, padrastro!', le supliqué, y él obedeció, agarrándome del pelo mientras me follaba sin piedad. Cada vez que su polla golpeaba mi cuello del útero, un gemido ahogado escapaba de mi garganta. Sentí que me iba a correr, pero Bobby se salió de golpe y me hizo chupar su verga llena de mi lubricación antes de correrse en mi cara. El semen caliente me cubrió los labios y los ojos, pero no me importó, porque sabía que esto solo era el principio.