Vera domina a Tobz antes del gimnasio con su coño mojado
En la cocina, con el sol entrando por la ventana, sabes que esto está mal pero no puedes parar: la agarras del pelo mientras te la chupa, sintiendo cómo tu polla crece en su boca caliente. Vera te mira con esa sonrisa de puta que te vuelve loco, sabiendo que no deberías estar aquí, que en cualquier momento Tobz podría entrar y pillarlos. Pero no te importa, porque ahora mismo solo quieres empotrarla contra la encimera, sentir cómo su culo perfecto se aprieta contra tu cuerpo mientras la embistes de una estocada hasta que sus gemidos llenan la habitación. La levantas, la sientas en la mesa y le abres las piernas, viendo cómo su coño brilla de lo mojada que está, lista para recibirte. La penetras fuerte, sintiendo cada centímetro de su carne apretada alrededor de tu verga, mientras ella arquea la espalda y grita tu nombre. La follas sin piedad, escuchando el sonido de tu piel chocando contra la suya, hasta que sus uñas se clavan en tus hombros y su cuerpo tiembla con el orgasmo. Te corres dentro de ella, sintiendo cómo su coño se contrae alrededor de tu polla, y cuando te apartas, ves cómo el semen escapa de su coño, goteando por sus muslos. Tobz, que estaba en el pasillo, se queda mirando la escena con los ojos muy abiertos, sin poder creer lo que acaba de pasar.