Te encanta pajeándote después de que te destrocen el culo con una polla enorme
El parque está casi vacío a esta hora, solo el sonido de los grillos rompe el silencio mientras te apoyas contra el árbol, el culo todavía ardiente del último empotramiento que te dio Hungry For Big Cocks. Sientes cómo la polla de otro hombre te estiró hasta dejarte temblando, y ahora, con las manos temblorosas, te agarras la verga mientras revives cada segundo. Te imaginas cómo él te ordenó arrodillarte y abrir las nalgas para que su polla gruesa te partiera en dos, cómo gemiste cuando te la metió de una estocada, llenándote hasta que sentiste cada vena rozándote por dentro. Te corrió dentro, marcándote como su puta sumisa, y ahora, mientras te masturbas, te humillas recordando cómo le pediste permiso para correrte, cómo él te obligó a esperar hasta que su semen te chorreara por los muslos. El aire fresco de la noche te hace estremecer, pero no puedes dejar de pensar en lo bien que se siente ser usado así, en cómo cada vez que te follan te conviertes en su juguete obediente. Te corres con un gemido ahogado, sabiendo que mañana volverás a suplicar por más, porque no hay nada más excitante que entregarte por completo.