Sophie Helenass domina con su culo enorme y te deja sin aliento
La habitación está medio en penumbra, con esa luz tenue que solo sirve para resaltar lo que importa: su cuerpo curvilíneo, sus nalgas perfectas y esa mirada de puta que te desafía a seguirla. Te voy a contar cómo empezó todo: ella se paseaba por la casa con un short tan ajustado que apenas cubría su culo, rozándose contra mí cada vez que pasaba, enviándome fotos de su coño mojado con un mensaje claro: '¿Te gusta lo que ves?'. Sabía que no aguantaría mucho, y por eso lo hizo, provocándome hasta que ya no pude más. La agarré de las caderas, la empujé contra la pared y le bajé el short de una vez, dejando al descubierto su culo redondo y jugoso. Mis dedos se hundieron en su carne, apretando sus nalgas antes de separarlas para ver su coño rosado y brillante de lo mojada que estaba. La hice arrodillarse y le metí la polla hasta las pelotas mientras ella gemía como una perra en celo, chupando con avidez. Luego la puse a cuatro patas y la empotré desde atrás, sintiendo cómo su culo rebotaba contra mí con cada embestida. Sus gritos llenaban la habitación, pidiendo más, más fuerte, más rápido, hasta que no pude aguantar y le llené el coño de leche caliente. Pero esto no se acaba aquí, la próxima vez te voy a mostrar cómo le hago tragar mi leche hasta la última gota.