Sofie Reyez permite que su hermanastro la folle por el culo
Peter Green entró en la cocina con esa mirada cargada que venía acumulando desde hacía semanas cada vez que quedábamos solos en casa. Durante días enteros las miradas robadas y los roces accidentales habían ido tensando el aire hasta que resultaba imposible ignorarlo. Te voy a contar cómo al final esa tensión estalló sin que ninguno de los dos pudiera detenerla. Él se plantó detrás de mí mientras yo fingía revisar el refrigerador y me subió la falda de golpe dejando al descubierto mi culo redondo y ya húmedo. Su polla gruesa rozó primero el borde antes de abrirme de una estocada que me obligó a morder el labio para no gemir demasiado alto. Metí la mano entre mis piernas para tocarme el coño mientras él me follaba el culo con embestidas cada vez más profundas que me hacían temblar las rodillas. Cambiamos de postura cuando me giró contra la mesa y me penetró otra vez por detrás sin darme respiro hasta que sentí su polla palpitar dentro de mí. El orgasmo me recorrió entero cuando él se corrió y llenó mi culo con chorros calientes que empezaron a escaparse por los lados. Al terminar su tanga quedó tirada en el suelo con una mancha blanca que se extendía poco a poco.