Sofá destrozado tras follada brutal por el culo
La morena Sofía Weber llegó con la excusa de ver un partido en su casa pero terminó con las piernas temblando y el culito más abierto que nunca. Desde el primer momento en que Leo Casanova le clavó la mirada al quitarse la camiseta mojada de sudor, ella supo que no iba a salir de ahí con el coño intacto. Él no perdió tiempo y, con un empujón que la dejó contra el sofá, le arrancó el tanga de un tirón mientras ella gemía con los labios entreabiertos. La polla bien dura de Leo le rozó los muslos antes de hundirse hasta el fondo con un sonido húmedo que le hizo arquear la espalda y soltar un grito ahogado. Sofía, con su cuerpito flaquito y sus tetas pequeñas pero firmes, no tuvo tiempo ni de protestar cuando él la empotró contra los cojines, embistiéndola con golpes brutales que le hacían vibrar el vientre y dejar escapar chorros de leche de su coño cada vez más mojado. Cada vez que Leo sacaba la polla empapada de su culo, ella se llevaba los dedos a la boca para chupar su propio sabor mientras él le escupía en el agujero ya bien abierto, preparado para recibir más. Las tetas le rebotaban sin control con cada embestida, los gemidos se le escapaban entrecortados y las piernas le temblaban como gelatina, pero él no aflojaba, sino que le agarraba las caderas con fuerza para clavársela hasta la garganta. Cuando por fin Leo le llenó el culo de leche caliente y gruesa, Sofía no pudo evitar correrse ella también, con un espasmo que le sacudió todo el cuerpo y le dejó la piel pegajosa de sudor y corridas. El sofá quedó hecho un asco, manchado con sus fluidos mezclados, pero a ella poco le importó: la follada había sido tan intensa que hasta le dolía el culo al caminar, y eso que Leo aún no había terminado de humillarla con su polla enorme después de dejársela bien abierta.