Dos indias se excitan y se tocan con los dedos
A sus vecinas les encantaba verlas jugar con sus coños cuando se cambiaban la ropa después del trabajo. Esa tarde en el balcón, tras un par de cervezas bien frías, los dedos de ambas se volvieron locos al rozar sus bragas empapadas. La morena de curvas suaves se mordió el labio al sentir cómo la otra le apartaba el encaje y le metía dos dedos de golpe hasta el fondo, haciéndola gemir como una puta en celo. La rubia, con su tanga blanco ya empapado de jugos, se agachó para lamerle el clítoris mientras le clavaba los dedos en la raja, sintiendo cómo su coño se contraía como un puño alrededor de ellos. Entre susurros en hindi mezclados con gritos de placer, la morena le agarró el pelo y la obligó a chupársela más fuerte, sintiendo cómo la polla imaginaria le palpitaba en la boca mientras su amiga la devoraba sin piedad. Los gemidos resonaban en el patio mientras los dedos no paraban de moverse, entrando y saliendo con un sonido húmedo que excitaba a cualquiera que pasara por ahí. La rubia, con la cara pegada a su entrepierna, le lamió el coño como si fuera un helado derritiéndose bajo el sol de mediodía, mientras sus dedos se enredaban en los rizos negros de su amante. La morena, al borde del orgasmo, le suplicaba que no parara mientras sus caderas se movían solas, buscando más fricción en esa boca caliente que no dejaba de devorarla. Entre saliva y jugos, ambas se corrieron al mismo tiempo, la rubia con los dedos dentro de su coño tembloroso y la morena con la polla mental explotándole en la cabeza mientras gritaba como una loca. Cuando terminaron, se quedaron tiradas en el suelo del balcón, con las bragas hechas un trapo y el cuerpo lleno de marcas de uñas y besos desesperados.