Shrima Malati se sienta en la silla para jugar con su coño depilado
Esa tarde en mi habitación, el calor me estaba volviendo loca. Llevaba días imaginando cómo sería tocarme frente a él, pero nunca me atreví hasta ese momento. Me senté en la silla, abrí las piernas y dejé que mis dedos exploraran mi coño mojado, sintiendo cómo cada caricia me acercaba más al borde. Mis pezones se pusieron duros al ver su mirada fija en mis tetas, y cuando metí un dedo en mi culo, su respiración se aceleró. No aguanté más y me levanté, empujándolo contra la pared mientras le bajaba los pantalones. Su polla estaba dura como una roca, y sin pensarlo, me la metí hasta el fondo, gimiendo con cada embestida. Cuando me corrí, él me agarró el culo con fuerza y me hizo chupársela hasta que explotó en mi boca. '¿Te gustó, puta?', me dijo con una sonrisa de satisfacción.