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Secretaria con medias se deja empotrar salvajemente

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Estúdio Drdaddypov

Llevaba días coqueteando con mirada de zorra mientras se retorcía en su silla de oficina, mostrando sin pudor esos tacones de aguja y esas medias de red que le marcaban el culo prieto. Él no pudo resistirse más y, en cuanto cerró la puerta, la empujó contra la pared mientras le arrancaba el tanga de un tirón, dejando al descubierto ese coño depilado y completamente mojado que olía a deseo puro. Ella gimió fuerte al sentir su polla enorme rozarle el muslo, empapada en el precaldo que le colaba por las piernas, y sin pensarlo dos veces se agachó para chupársela con desesperación, tragándose cada centímetro hasta que él le agarró la cabeza y le clavó hasta la garganta, haciéndola atragantarse mientras le escupía saliva espesa por la barbilla. La puso a cuatro patas sobre el escritorio, le levantó la falda hasta la cintura y le dio una cachetada sonora en el culo, dejando la marca roja de su mano mientras le metía la polla de golpe hasta el fondo, haciéndola gritar de placer y dolor mezclado. Cada embestida le sacudía las tetas enormes, que botaban al ritmo salvaje, y él le tiraba del pelo para que arqueara la espalda mientras le susurraba al oído lo puta que estaba, cómo ese coño estrecho le apretaba la verga como un guante. Ella se corrió primero con un espasmo brutal, empapándole la polla en jugos calientes mientras le pedía más a gritos, y él, lejos de parar, la agarró de las caderas y la empotró contra el cristal del ventanal, donde se veía reflejada su imagen sudorosa y descontrolada. La corrida final fue épica: él le llenó el coño de leche espesa mientras ella se retorcía de placer, mordiendo un cojín para no despertar a los vecinos, pero el gemido agudo que se le escapó delataba que el polvo había sido de esos que no se olvidan. Cuando por fin se separaron, él le dejó caer un billete de veinte en el escote mientras le susurraba que al día siguiente quería repetir, y ella, aún jadeante, se lamió los labios con una sonrisa de oreja a oreja sabiendo que esa secretaria de piernas largas y medias de red no se conformaría con una sola ronda.

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